lunes, 6 de junio de 2016

(Jun. K x fan) A.D.T.O.Y -Serial- Capitulo 9


Ya han pasado seis meses desde que se fue, y no he sabido nada de ella al igual que mis compañeros. Los siguientes días a que se fuese no era capaz de salir de mi habitación, había perdido las ganas salir, de relacionarme, de hacer cualquier otra cosa que no fuese componer, lo cual me hizo perder algo de peso debido a la situación por la que estaba pasando.

El CEO me ofreció un debut en solitario pues todos habían sido testigos de mi insistencia por componer y el tiempo que estaba comenzado a dedicarle. Siempre había querido tener al menos un trabajo en solitario, era un buena oportunidad tanto a nivel profesional, como personal, era el momento de sacar a la luz la canción que compuse para Leah, esa canción tenía que ser incluida en el disco ya que seguía echándola de menos y no olvidaba ni un solo instante que pase a su lado. Pese a que ya llevaba mejor el tema, aún la tenía muy presente en mi vida, era lo primero en lo que pensaba nada más despertarme y lo último que recordaba al acostarme.



Tan pronto como quise darme cuenta ya me encontraba recorriendo los programas te la televisión promocionando mi propio álbum en solitario. Poder cantar la canción que le dedique a Leah en algún que otro programa de radio me hacía muy feliz pues no era la canción con la que promocionaba, pero quería que fuese escuchada aún que solo fuese un par de veces. Tenía la esperanza que de Leah la escuchase aún que estuviese a cientos de kilómetros, mantenía la mínima esperanza de que se informaba de las novedades del grupo, por mi parte yo me moría de ganas por tener una mínima noticia de ella me daba igual si tan solo sabía que estaba bien o si había encontrado un trabajo pero necesitaba saber de ella. Así que cuando termine las promociones no dude un segundo en viajar para verla y de ese modo disfrutar de intimidad con ella aún que no estuviese muy seguro de si iba a querer verme.

Me arriesgue al coger un avión sin saber la localización exacta pero recodé cuando solía contarme lo mucho que extrañaba su casa y lo minuciosa que era al describirme el lugar donde se encontraba su hogar frente a una foto en su teléfono. “Cada mañana cientos de coches me despertaban, vivir en un ático del una de las calles más famosas de la capital tenía sus ventajas, no hacía falta ponerme un despertador porque los cláxones de los coches hacían su función, a veces era difícil conciliar el sueño pues el cartel luminoso que había enfrente iluminaba toda la casa, pero ver todos los días del año la acera abarrotada de gente era algo que me gustaba bastante, te encantaría si lo vieses…”. Recordé cada una de sus palabras pronunciadas una mañana en un hotel de Seúl. Palabras que resonaban en mi mente una y otra vez en el avión hasta que me quede dormido por el sopor del largo viaje que aún me quedaba por delante.

Tras catorce horas de vuelo por fin había llegado a mi destino, sentía como si me hubiesen dado una paliza de lo cansado que me sentía. Cogí un taxi en el mismo aeropuerto y admiré el urbano paisaje hasta llegar al hotel, haber visto la foto en su teléfono me facilitaba bastante las cosas así que me hospede justo en edificio que portaba en su fachada el cartel luminoso que alumbraba su cuarto cada noche, que para mi suerte era un hotel. Puesto que era tarde decidí aclimatarme un poco al lugar y darme una vuelta por el hotel, baje al bar, visite el salón y subí a la terraza que quedaba por encima del rotulo luminoso. Podía ver toda la calle y casi toda la ciudad pero me interese por mirar con exactitud alrededor haciendo cávalas de cuál podía ser el edificio de Leah. No sería muy difícil de adivinar pues solo había dos edificios cercanos y uno de ellos era un teatro.

Una vez intuía cual sería su posible habitación, mire durante unos minutos, se veían luces encendidas en el ático. Entonces mis ojos pudieron divisar a una mujer atravesando la estancia, casi me da un vuelco al corazón porque recogía todas sus características, alta, con su característico peinado y su manera de andar. No me quedaban más dudas, era ella. Por un momento pareció estar mirándome pero no lo hacía, tan solo tenía la mirada perdida en algún punto del rotulo que se extendía por debajo de la terraza.

Tenía cierta impaciencia por verla pero necesitaba de alguna manera hacerla saber que estaba a tan sólo unos metros de ella, por eso al día siguiente me recorrí un poco un el centro de la ciudad agradeciendo las clases de ingles que recibí cuando fui trainee pues quería preparar algo para Leah y sin no pudiese comunicarme no podía hacerlo de ninguna manera.

Cuando llegue al hotel era la hora de comer y estaba cargado de bolsas que dejé sobre la cama, a continuación cogí mi teléfono móvil para buscar a Leah por alguna red social y poder ponerla un mensaje puesto que tuvo que cambiar de número.

“No ha sido fácil dar contigo, esta noche sobre las 18.00h mira por encima de ese cartel luminoso del que tanto me hablabas…”

Una vez enviado me puse a hacer un cartel en el que escribir en grande “ I Need You …” que iría acompañado de un oso de peluche de tamaño maxi , era algo sencillo pero quería ser bastante conciso en lo que quería decir y no podía esperar para contarla todas las cosas que tenía en mente, el tiempo en el que hemos estado separados me ha servido para pensar en demasiadas cosas.

Deseaba que diesen las seis para subir a la terraza pero temía que me dejase plantado o que estuviese conociendo a alguien. No hacía más que dar vueltas por la habitación sentándome en la cama para acabar incorporándome a los pocos minutos. Finalmente decidí subir media hora antes porque la espera me consumía. Espere impaciente en frente a la que suponía que era su terraza hasta que finalmente a las seis en punto enmudecí al verla salir con recelo haciendo que, ahora sí, nuestras miradas se encontrasen al mismo tiempo que se llevaba una mano a la boca a modo de sorpresa. Tras eso cogió su móvil del bolsillo y comenzó a escribir, inmediatamente el mío recibió un mensaje.



ESTAS COMPLETAMENTE LOCO… 18.01
YO TAMBIÉN TE NECESITO :(…18.01
TÚ ERES EL MOTIVO DE MI LOCURA…18.02
ENCONTRÉMONOS EN EL HALL DEL HOTEL… 18.02
MEJOR VEN A MI CASA… 18.03
ES EL ÚNICO ÁTICO DEL EDIFICIO… NO TENDRÁS PROBLEMA PARA LLAMAR AL PORTERO…18.03
TE ESPERO IMPACIENTE… JUNSU… 18.03
NO SABES LAS VECES QUE HE SOÑADO CON ESTE MOMENTO…18.04
Leah no volvió a contestar tan solo volvió a mirarme del mismo modo que yo la miraba, permanecimos así unos segundos y después deje lo que llevaba en las manos en mi habitación y no dude en bajar de inmediato a la calle para ir a su casa.

Cruce la calle con la mayor rapidez que el semáforo y los tumultos de gente me permitían. Puesto que la puerta del edificio estaba abierta accedí sin ningún problema para tomar el ascensor que llevaba a la última planta, salí de él mirando a un lado y a otro, como era de esperar Leah estaba esperando en la puerta para que supiese donde era.

No me dio tiempo a avanzar demasiado pues ella salió corriendo y se abalanzó sobre mí sollozando, acto seguido me dio un fuerte abrazo al mismo tiempo que yo la devolvía el gesto. No me podía creer que la estuviese tocando, me sorprendió mucho que no rechazase la idea de verme y que me recibiese de esa manera.

– Te he echado tanto de menos….- susurre en su odio mientras acariciaba su pelo.

– No quería aceptarlo al principio… pero fue un error irme… no he dejado de pensar en ti… Junsu…- Balbuceó entre lagrimas.

Sonreí en mis adentros al oír aquello, mientras acariciaba su peo me tomé unos segundos disfrutando de su olor para luego apartarme de ella suavemente. La miré a los ojos tiernamente al mismo tiempo que acomodaba mis manos entre su rustro dando paso a un dulce beso. Sus labios buscaban los míos con ternura y anhelo, a pesar de haber estado tiempo sin verla quería disfrutar del beso, lentamente, gozando cada una de las caricias de su lengua.

Dentro de su apartamento nos sentamos uno frente a otro sin apenas hablar, tan solo nos mirábamos fijamente a los ojos, por lo que a mi respectaba todavía no podía creerlo. Interrumpí el momento para hacerla saber mis planes para esa misma noche.

– Quiero que esta noche duermas conmigo… en el hotel…- Espeté al mismo tiempo que la echaba una mirada seductora.

– Veo que no tengo muchas opciones…- con un gesto travieso.

– Son las ocho… en dos horas en la puerta del hotel… quiero llevarte a cenar antes…

– Supongo que tengo que arreglarme…

– No lo dudes nena… – Dije mientras me levantaba seguido por ella.

– ¿ No puedes quedarte?…- Me preguntó ya que me disponía a dejarla sola.

– Me temo que no… tengo algo que hacer…- me miro extrañada.- En dos horas te veo nena…- dije finamente.

– Ni se te ocurra dejarme plantada.

– Jamás…- Acto seguido me despedí besándola de nuevo.

Como había planeado Leah fue puntual. Baje al hall del hotel y allí estaba vestida con una camisa de gasa rosa palo que dejaba entrever su bonita lencería, acompañada de unos pantalones de vinilo y unos zapatos a juego con la camisa. Amaba cuando vestía de esa manera, me hacia suspirar cada vez que la veía así.

– Estas preciosa…- susurré en su oído.

Ella se giró y poso sus brazos sombre mis hombros entrelazándolos detrás de mi nuca.

– No sabes cuánto extrañaba que me susurrases de esa manera…- se acercó lentamente a mis labios y los beso con delicadeza.

– Leah…. será mejor que nos vallamos ya.

Cenamos en un restaurante cercano para después volver a su apartamento, donde la esperaban un ramo con seis rosas, una por cada mes que pase alejado de ella, el oso de peluche y una caja con lubricantes, aceites, una pluma y un par de cintas de raso. Leah nada más verlo me miro entusiasmada, mirada que se volvió picara cuando vio lo que había dentro de la caja. Verla feliz me provoco tanta felicidad que ha día de hoy no se expresarlo con palabras, es una de las cosas por las que me había enamorado de ella, me transmitía tantas cosas buenas, me hacía sentirme diferente, me hacía sentirme amado, querido, respetado, admirado, era todo lo que podía pedir, era todo lo que esperaba.

– La cena ha sido fantástica…- Musitó Leah apoyando los codos sobre la mesa al mismo tiempo que se acercaba a mí.

– Cualquier plan contigo lo es… ya sé que no bebes pero… puedo invitarte a una copa en mi habitación… – la propuse de la misma manera que ella se dirigió a mí.

– Suena muy tentador…- Leah hizo una pequeña pausa, en la que me miraba fijamente a los ojos.- Pero esta vez deja que sea yo quien te de una sorpresa y te invite a mi apartamento…- Termino de decir con cierto tono sensual en su voz.

Toda mi piel se erizó al escuchar su propuesta, dejándome sin palabras para volver a contestarla.

– Me lo tomare como un si…- dijo ante mi muda reacción.

Antes de darme cuenta ya estábamos entrando por la puerta del apartamento de Leah haciendo que me impacientase aún más por lo que me esperaba en un rato. No me gustan las sorpresas, hacen que me ponga muy nervioso, prefiero darlas antes que recibirlas, pero viniendo de Leah no me hace sentirme impaciente.

– Ponte cómodo ahora vengo…- Dijo sacándome de mis pensamientos.

– No tardes… nena…- Conteste mientras me sentaba en el sillón que presidia el salón.

– No lo hare…- Su mirada me llego hasta lo más profundo de mi ser.

No recuerdo cuanto estuve esperando pero no fue demasiado. Una sensual voz que procedía de la habitación de Leah me llamaba, sin titubear un segundo me levante y me dirigí hacia allí.

Abrí la puerta corredera de la habitación y me encontré a una semidesnuda Leah sentada sobre la cama con una serie de objetos sobre ella.

– Acércate… Junsu…- dijo suavemente acomodándose el pelo detrás de la oreja.

A medida que me acercaba más clara era la vista, tan solo vestía una larga bata de gasa negra y un corsé con liguero negro, “Como sabe que esto me gusta“, al lado suya, una corbata que reconocí al instante, un poco de hielo y unas velas encendidas por el suelo. Al instante una avalancha de perversos pensamientos me inundó la mente. El suave toque de su rodilla con la mía hizo que me excitase un poco más. A continuación cogió la corbata y me la dio.

– Creo que ya sabes qué hacer con ella…- me susurró cerca de los labios.

– No tengas ni la más mínima duda, nena, pon tus muñecas juntas…- la dije recibiendo un gesto de extrañeza por su parte.

Como la ordene junto sus muñecas y sin más explicación las ate con la corbata, quería demostrarla las diferentes formas en las que puedo darla placer recostándola sobre la cama para proceder a recrearme con su cuerpo. Cogí uno de los hielos y lo deposite en su boca, me acerque con suavidad y se lo quite con un beso, recorrí su pecho rozando su piel y la tela de corsé con el hielo en mi boca, erizando su piel al contacto del hielo.

– Ah… Junsu… – Gimió bajando sus manos hasta mi cabello para acariciarlo.

– Calma nena…. – pude decir cuando solté el hielo sobre su vientre.

Cuando el hielo se derritió desate por la parte delantera el corsé para poder hacer lo miso pero esta vez sobre sus pechos colmados, como esperé volvió a gemir y acto seguido podrecí a deshacerme del delicado tanga que cubría su sexo haciendo que me erección creciese.

Ya desnuda, abrí sus muslos y me coloqué en medio de ambos, acerqué mi mano con delicadeza a su sexo y lo acaricié despacio, ante su gemido baje mi rostro y comencé a lamer con suavidad, noté como Leah pegaba un pequeño bote al notar mi lengua rozando uno de los labios. Todo estaba siendo de lo más pervertido pero me encantaba hacer este tipo de cosas con ella. Llego al orgasmo y y o ya no podía aguantar más, me desnude como pude y de nuevo me situé entre sus muslos.

– Lo siento nena… se que hoy acabarás muy cansada.- Dije introduciendo despacio mi miembro en su sexo.

– Me da igual… sentirte cerca me reconforta…- dijo con la respiración entrecortada.

Quería hacérselo lento, sintiendo cada envestida, cada gemido, haciendo que el tiempo que estuvimos separados se borrase de nuestras mentes, llenándonos cada uno del otro.

El clímax nos sorprendió a los dos dejándonos devastados, la bese en la frente y después en los labios haciéndola saber que fue pleno e inolvidable. Leah se acurrucó entre mis brazos y yo acomode mi cabeza en la almohada para después sumirnos en un profundo sueño.

Los primeros rayos de sol entraron por la ventana directos a mi rostro despertándome de un placentero sueño junto a la mujer de mi vida. Con cuidado me levante dejando a Leah aún profundamente dormida. Buqué mi ropa interior y me dirigí a preparar el desayuno, unos cruasanes a la plancha, zumo de naranja y un humeante café fueron suficientes para despertarla con tan solo su olor.

– Me encanta el olor a café por las mañanas…- dijo dulcemente mientras se revolvía en la cama con los ojos casi pegados.

Deje la bandeja sobre la cama y la di un casto beso.

– Y aún más si me lo traen la cama… gracias cariño…- Volví a besarla castamente.

Ambos disfrutamos del desayuno casi sin pronunciar una sola palabra, estábamos hambrientos. Allí permanecimos desayunando echándonos miradas complacientes sin esperar si quiera una conversación banal durante el mismo.

– Nena tengo una cosa que hacer hoy… no me queda mucho tiempo aquí y antes de irme quería dejar hechas un par de cosas… – La hice saber antes de recoger mis pertenencias ante su extrañeza para después dejar el apartamento.

Una vez más quise sorprender a Leah antes de irme y no poder verla en una temporada. Compre un bonito anillo hecho con filigranas que se unían por una circonita azul celeste y un ramo de veinticuatro rosas azules en las cuales escribiría veinticuatro mensajes atados a sus tallos.

A penas llevábamos un par de horas separado y ya me había mandado un mensaje, en cierto modo me hizo feliz pues la importaba tanto como para notar mi ausencia.



ME GUSTARÍA SABER QUE TIENES ENTRE MANOS…12.30
PACIENCIA NENA…VEN A MI HABITACIÓN SOBRE LAS NUEVE…POR FAVOR…12.31
DE ACUERDO… NO SÉ SI VOY A PODER ESPERAR TANTO…
IRÉ BUSCANDO QUE PONERME ESTA NOCHE… ¿ALGUNA PETICIÓN?…12.31
CUALQUIER COSA EN TU CUERPO ME ENCANTA Y LUCE BIEN…12.31
QUE BOBO ERES… JAJAJA…
ENTONCES VOY A BUSCAR QUE TENGO POR AHÍ… 12.32


No volví a contestarla y comencé a escribir los mensajes que prendería en las rosas, que me llevaron más tiempo del que había pensado y cuando quise darme cuenta ya había atardecido, así que me asee, me vestí para la ocasión , hable con el gerente del hotel sobre lo que tenía en mente para preparar algo en la azotea , guarde el anillo en mi chaqueta y recogí un poco la habitación sorprendiéndome una llamada de recepción al teléfono de la habitación mientras lo hacía, era la recepcionista del hotel avisándome de la asistencia de Leah a la que ordene que la hiciese subir de inmediato. Mientras que Leah llegaba a la habitación no hacía más que pensar en cómo decirla todo lo que tenía planeado.

El coche de unos nudillos en la puerta me disipó de mis pensamientos por completo, me dirigí a la puerta frotando las palmas de mi mano sobre el pantalón y la abrí descubriendo una Leah enfundada en un vestido negro de raso con un collar en un tono a juego con unos zapatos del tono del collar con un lazo negro en el frente. Inconscientemente acabe boquiabierto, estaba muy elegante a la par que sexy.

– Por dios… Junsu… no es para tanto…- me dijo tras ver que no articulaba palabra y tan solo la miraba atónito.

– No seas modesta… estas espectacular…- contesté volviendo a pasear mi vista por su cuerpo.

-¿No me vas a invitar a entrar…?- Preguntó, volviendo a llamar mi atención.

– Tu no necesitas invitación…- dije haciendo un ademan con mi mano para que entrase.

Leah se sentó en la descalzadora que estaba frente a la cama mientras me miraba con atención esperando que dijese algo.

– Leah… no sé cómo decirte esto… uno de los motivos por el que bien es porque… en un par de meses… tengo que enlistarme en el servicio militar durante dos años…- de pronto ella empalideció ante mis palabras y no supe como continuar. Pare unos segundos que se antojaron eternos.-Leah… espérame por favor… no me dejes… no dejaré de comunicarme contigo… No hay forma de evadirlo… si pudiese hacerlo por ti lo haría- Me volví a tomar unos segundos más.

– Junsu… ¿Por qué hoy…?- Me dijo antes de que pudiese continuar.

– No hallaba la manera de decírtelo… no tenía el valor suficiente… pero eso no es lo único que quería decirte hoy…- hice una pausa para ir a por el ramo de rosas- Quería darte esto… como muestra de mi amor por ti… Leah son veinticuatro rosas con veinticuatro mensajes de mi puño y letra, uno por cada mes de ausencia… léelos de apoco… son demasiados para una sola vez… podría darte una sobredosis…- dije tratando de quitar hierro al asunto. – Ahora ven…- ordené cediéndola mi mano.

Subimos a la azotea donde el personal del hotel preparó un camino de velas que llevaba a una mesa donde nos esperaba una romántica cena. Antes de sentarnos la guie por el camino de velas y me pare en medio del camino y la enfrente.

– Leah… esto puede parecer una locura… y seguramente no me arrepienta nunca…- Trague saliva con fuerza y a continuación saque del bolsillo de la chaqueta la cajita que portaba el anillo.- Leah… regálame el honor de casarme contigo.

1 comentario:

  1. Que capitulo mas romantico-... este Jun.K es muy oportuno para decir las cosas jajaja

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