sábado, 5 de abril de 2014

(Jun. K x fan) A.D.T.O.Y -Serial- Capitulo 5

























Capitulo 5 

Casi no pude pegar ojo en toda la noche, estuve pensado en cómo podía sacarla de allí sin que mis padres la viesen o bien en una escusa para darles que fuese convincente. No recuerdo haber llegado a ninguna conclusión ni a qué hora me quede dormido, sólo recuerdo que amanecí en el sofá frente a la puerta que aún seguía cerrada.

Miré la hora en mi móvil, de paso revise las notificaciones, lo de siempre mis compañeros hablando por la aplicación chat sin descanso, fans que me mencionaban y favoriteaban en Twitter y el aviso de que en tres días acabarían todas nuestras actividades y por fin cogeríamos unas merecidas vacaciones.

Me detuve en la cama mirando la espalda desnuda de Leah. Tan pronto como pude me abrace a ella y la besé en el cuello, provocando que ella se moviese delicadamente mientras un hilo de voz salía de sus carnosos labios. Su contorno era tan perfecto que no podía reprimirme las ganas de tocarla.

- Buenos días… Sr líder… me gusta la forma que tienes de despertarme.

- Y a mí me gusta despertarme tan cerca de ti…- Le dije mientras hundía mi rostro en su cuello aspirando su dulce aroma. No me estaba reconociendo a mí mismo, estaba claro que ella me había cautivado del todo.

- Vaya… no imagine que fueses tan cariñoso.

La bese en el hombro y ella se giró para mirarme, le di un casto beso en los labios intentado acercarla aun más a mí pero se aparto de mi para levantarse.

- Junsu… podría volver al apartamento... no quiero que tus padres me vean.

Su cambio de humor me desconcertó y comencé a pensar en que era lo que exactamente nos estaba pasando. Ahora que se supone que debía hacer, lo de noche me había gustado mucho pero debía preguntarle a ella, tenía que saber si era mutuo.

- Leah… espera… ¿Por qué…?

- Por favor…

No quise insistirle más, supuse que estaba abrumada, tanto como yo por la noche. En cuanto terminamos de vestirnos abrí la puerta y le di paso.

Era muy temprano, mis padres aún no se habían despertado y supuse que fue porque estarían cansados, había sido una semana dura para ellos. En el trayecto de casa de mis padres al apartamento ninguno de los dos nos dirigimos la palabra, Leah miraba por el cristal del copiloto y yo de vez en cuando la miraba a ella. Me hubiese encantado saber que era lo que se la pasaba por la cabeza en ese momento, quizás estaba confusa, quizás pensaba en lo que paso. Durante nuestros compromisos de la tarde Leah estaba algo ausente y despistada, me desconcertaba verla así, ella siempre era muy eficiente en su trabajo y si la cosa seguía así podrían despedirla, cosa que no me agradaba, no después de aquella noche juntos.

Espere durante todo el día para hablar con ella a solas pero no hubo manera, así que opte por mandarle un mensaje por la aplicación chat.


No está bien que te escriba por aquí pero no encuentro el momento de hablar a solas contigo

No sé qué te pasaba estaba mañana cuando volvíamos de casa de mis padres, no me contestes si no quieres… igual esta noche estaré esperándote en el ático después de las 23.00 por si quieres que hablemos… 8.00
De todos modos muchas gracias por hacerme sentir cosas que imagine que no sentiría en años. 8.30


No recibí respuesta pero tampoco la esperaba. Tan solo esperaba por verla en el ático, de verdad que me angustiaba el pensar que podía dejar el trabajo por no sentirse a gusto ya o que la echasen por su actitud. Antes de subir sentí la necesidad de contárselo a alguno de mis compañeros, me preocupaba que la afectase tanto como para poner en riesgo su trabajo, pero no quería que ninguno me juzgase y tampoco que lo supiesen, así evitaría que llegase a oídos equivocados y que las fans montasen algún follón gordo por eso.

A las once ya estaba en el ático pensado en que decirle y en la respuesta que me daría si es que iba a subir. Espere incluso bien pasadas las once y media pero ella no subió, aún así seguí esperando, tenía la esperanza de que subiría, tenía la certeza de que lo de anoche era demasiado como para olvidarlo así de buenas a primeras.

Me senté en unos de los bancos que teníamos en el ático mirando a cada minuto la barra de notificaciones de mí móvil que permanecía vacía. Sobre las doce y medía decidí bajar al apartamento de nuevo, al abrir la puerta del ático y encontré a Leah frente a mi cabizbaja.

- Llevo un rato intentando abrir la puerta pero no he podido…estoy muy confusa…- Leah comenzó a hablarme entre sollozos.

- Ven… siéntate.

Nada más sentarse en el banco comenzó a llorar desconsoladamente, yo me quede un tanto desconcertado, no sabía muy bien el porqué de su llanto pero aún así me senté a su lado y la abrace fuertemente hundiendo mi rostro en su pelo aspirando su dulce aroma.

- Tranquila estoy aquí…

- Eso es lo que más me desconcierta, todo está siendo de lo más extraño y lo peor de todo creo que ya no puedo odiarte, es más, ni si quiera sé si realmente lo hice. Llevo todo el día pensado en que se desencadenaré esto y que es lo que realmente estoy sintiendo.

- Veras… yo también llevo todo el día pensando en todo eso… me has hecho sentir cosas que creía olvidadas, lo de anoche fue muy especial…Leah me siento bien cuando estamos los dos solos.-Le susurre mientras ella se aferraba a mi brazo.- Lo que menos me gustaría ahora es hacerte daño o verte angustiada por esto, de verdad que deseo poder seguir sintiéndome bien cuando estamos solos. Respetare cualquiera de tus decisiones y esperare si aun no quieres tomar una…

- Todo está siendo tan rápido… no puedo negar que me atraes y últimamente estas siendo de lo mas gentil conmigo… no puedo evitar desear un rato a solas los dos. Si fueses anónimo me moriría de ganas por comenzar algo contigo… pero siendo un ídolo tengo muchas dudas… las saesangs me odiaran, perseguirán y acosaran… no sé si estoy preparada para pasar por eso.

- Leah… si esto es mutuo… ¿Por qué prohibírnoslo?... No tiene porque enterarse nadie, ni siquiera mis compañeros, ni si quiera el manager o JYP… solo tú y yo… nadie más. Seré cuidadoso… te prometo que nadie se enterara.

Ella no me contesto, tan solo me miro con los ojos vidriosos pidiendo a gritos un beso que no tarde en darle. No hizo falta que me confirmase nada, el beso hablo por sí solo. Fue tierno y sincero, sentí como su carne se ponía de gallina tras las caricias de mis manos por su cuerpo, parecía que como si fuese nuestro último encuentro.

Terminado el periodo de presentación todos aprovechamos para visitar a nuestras familias y algunos como Junho, Taek y Nichkhun se fueron de viaje a otros países. Yo por mi parte me quede en el apartamento junto a Leah que buscaba apartamento sin descanso desde que teníamos tiempo libre. Durante la primera semana de vacaciones Leah y yo estuvimos prácticamente solos en el apartamento, siempre que podía la despertaba llevándola el desayuno a la cama o la llenaba de caricias. Fuimos realmente felices esa semana, no existamos nadie más que nosotros. Recorrí su cuerpo una infinidad de veces, la hice mía en sitios de la casa en los que pensé que no se podía, la cuide, la abrace y la bese tantas veces que no recuerdo haber hecho otra cosa. No me cansaba de su olor, de sus manos sobre mi piel, de su radiante sonrisa ni de su sensual cuerpo. Me estaba enamorando profundamente y no quería que eso me hiciese ser descuidado.

- Llevas todo el día aquí encerrada.- Le susurre depositando un beso en su cuello por detrás mientras ella estaba frente al ordenador de Junho.

Sonrió tiernamente mientras se giraba hacía mi.

- Me mata que hagas eso… tendríamos cuidado ¿recuerdas? Ahora tengo tiempo para mirar… he visto unos cuantos cerca de aquí…

- Nena esta la puerta cerrada… déjame que yo busque uno… pero ahora ven aquí.

La cogí en brazos por sorpresa, la besé y la dejé sobre la cama de Junho quedando sobre ella.

- Deja de hacer eso cada vez que me pongo a buscar pisos…así nunca me iré de aquí.

- No quiero que te vayas.

- Junsu, ya hemos hablado sobre esto, estar aquí solo nos pone las cosas más difíciles.

- No tenerte cerca me pone intranquilo.

- Junsu por favor, no seas niño. Desde que estamos de vacaciones pasamos la mayor parte del día juntos… en casa… yo necesito salir, si me quedo aquí va a ser siempre así…

Volví a besarla, no quería seguir con esa conversación mucho más tiempo. Quería tenerla cerca pero no podíamos escondernos eternamente en ese apartamento. Por la tarde alquilé el solárium de unos de los hoteles más altos de Busan, quería sorprender a Leah.

Cuando estamos en el periodo de descanso las fans suelen relajarse y dejan de venir a la puerta del edificio cuando saben con seguridad que todos los miembros salimos de vacaciones, por eso me aseguré de que todas las salidas estuviesen despejadas. A continuación avisé a Leah sobre lo del solárium cosa que la sorprendió bastante, verla rebuscar ropa como una niña en el armario me causó ternura, no sé cómo pude estar tan ciego. La espere frente al ventanal del salón viendo como el sol comenzaba a caer y de paso yo también fui a cambiarme antes de que saliese. Verla salir de la habitación me dejo mudo, llevaba unos leggins de vinilo negros con una camisa en un tono crudo con el cuello negro cerrado con un lazo grande del mismo color acompañado de unos zapatos de tacón con glitter gris oscuro , un bolso de mano gris y una chaqueta de pelo negro. Me acerqué y tiré de su cadera hacia mí, la agarré con delicadeza de la coleta alta que llevaba para dar paso a un deseado beso.

Llegamos antes de lo previsto al hotel, pero aún así nos dejaron subir. Para mi sorpresa estaba todo decorado con rosas rojas y velas, desde la mesa hasta alrededor de la piscina, que con la oscuridad de la noche daban un ambiente muy íntimo. Leah me miro con los ojos muy abiertos al que igual que yo estaba sorprendida.

- Esto es demasiado…. Nunca había visto nada igual…. Gracias…

- No se merecen nena, esto no es nada comparado con lo que has hecho tú por mí…

- A veces me pregunto si esto es real… todo es demasiado perfecto… si alguien nada más conocerte me dice que esto pasaría no lo creería… no sé si merezco todo esto.

- Por dios Leah… te mereces mucho más que esto…

Antes de que las lagrimas brotasen de sus ojos la cogí de la mano y la lleve a la mesa, donde había una rosa y un cubo con champagne con dos copas.

- Ya sé que no bebes… pero brindar con refrescos no sería lo mismo y da mala suerte.- Le dije dándole la rosa de la mesa.

- Wow!... con champagne y todo… la rosa es preciosa gracias… hoy puedo hacer una excepción.

Serví un poco en cada copa, le cedí una, le di un casto beso y a continuación brindamos. Por su cara supe que no terminaba de creérselo. Para cuando comenzamos a cenar casi no quedaba champagne en la botella, cosa que me sorprendió bastante, jamás imagine que Leah fuese a beber más de una copa.

El maître sirvió la cena muy amablemente y se retiró cuando termino. Cenamos tranquilamente sin quitarnos la vista el uno del otro, con la mirada llena de deseo, no hablábamos a penas, nuestras miradas lo decían todo.

Para el postre ordene un cuenco con cerezas que me lleve a la habitación donde nos esperaba más champagne y una luz muy tenue.

- Con la cena en el ático era suficiente…

- No, no lo es…

A continuación nos sentamos en la cama y me quité la corbata que llevaba para ponérsela sobre los ojos.

- Junsu…

- Shhhh, no digas nada solo déjate llevar.- le susurré mientras la ataba la corbata y le besaba el cuello.

La despoje de la chaqueta de pelo y también de la camisa al mismo tiempo que la llenaba de besos que la recorrían desde el cuello hasta su vientre. Cogí una de las cerezas y la fui arrastrando suevamente desde la cinturilla del leggin hasta su boca, erizando su bello tras el rastro de la cereza. Deposite la cereza en su boca suavemente y ella la mordió sensualmente haciendo que me excitase más de lo que pensaba. Cogí otra cereza e hice lo mismo pero posándola justo debajo de su sujetador, me puse sobre ella y lamí el recorrido por su vientre hasta morder la cereza y pellizcar su piel con los dientes, provocando que de su boca saliese un leve gemido. Seguí mi camino hasta su boca y la bese.

Me aparte de ella un momento para quitarle los zapatos y los leggins, descubriendo una bonita lencería acompañada de unas medias liguero negras. Verla tumbada sobre la cama en lencería y con los ojos tapados era muy erótico. Nunca pensé que un acto así fuese tan excitante, ella provocaba en mi cosas que nunca pensé que sentiría y me hacia hacer cosas que jamás se me habían pasado por la cabeza.

Volví a la cama y acaricie su rostro mientras ella buscaba mi cuerpo con ansia, quería alimentar su ansia un poco más. Cogí la parte de arriba de una de las medias y se la quite suavemente y cuando pase a la otra la di un pequeño mordisco en el interior de su muslo provocando un gemido en su boca. Subí mis manos por sus piernas pasando por su vientre y parándome en su sujetador, baje las manos hasta su espalda y lo desabroche, a continuación seguí con sus delicadas braguitas.

Una vez desnuda ante mi separe sus piernas con cuidado mientras ella me pedía que la quitase la corbata del rostro pero hice caso omiso. La volví a besar y acaricie su sexo suavemente con delicadeza haciéndola gemir cada vez más hasta hacerla llegar al orgasmo. Tras aquello me aparte de la cama una vez y me quite mis pantalones para volver a la cama y quitarle a ella la corbata del rostro.

- No creía que fueses capaz de hacerme sentir tanto placer solo con tus dedos…

- Eres tú la que provocas estas cosas…yo nunca había hecho esto antes… Leah me tienes totalmente hechizado.

Ella estaba sobre mí y me miraba fijamente con la respiración acelerada, ahora que podía verme me beso con deseo y yo la atraje hacia mí de la misma manera para después poseerla con mas deseo y lujuria que nunca.


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