domingo, 5 de enero de 2014

(ZeBer) Teacher -Serial- Capitulo 8


Ya llegaba tarde.  Que tardón era.

Había llegado el frío a la ciudad y estaba encogida en su abrigo. Soplaba, y una pequeña nube de humo se formaba sobre ella, que se acababa disolviendo, uniéndose al aire frío en poco tiempo.

Los meses pasaron y ninguno dijo nada de lo que sentían.  Se veían constantemente, de diferentes maneras, pero ninguno le había abierto el corazón al otro.



Amber, poco a poco, lo amaba cada día más, se alegraba al verlo cada día dedicándole sonrisas. Ag, pero estaba tardando mucho en ella y se estaba congelando.

-¡Ya estoy aquí!

Al girarse, vio a Zelo corriendo hasta ella, parecía venir desde su casa sin dejar de correr.

-¡Tardón!

-Lo siento, pero es que he tenido un pequeño problemilla.

-¿Ya te ha salido alguna admiradora nueva? No era la primera vez que a Zelo le pasaba algo así, aunque él siempre las largaba rápidamente.

-No, algo peor.

-¿Peor? –Se empezó a preocupar ¿y si había pasado algo malo?

-Sí, no encontraba un guante –Zelo le enseñó sus manos y pudo ver que le faltaba un guante en una de ellas ¿de verdad que se había empezado a preocupar por eso?

-Pero que tonto.

-¡Oye! Que se me quedaran los deditos helados y se romperán.

Amber comenzó a caminar, riendo, seguida por un Zelo que protestaba todo indignado. Caminaban bien juntos, bien abrigados.  Decidieron ir a probar la pista de patinaje sobre hielo.  Amber sabía, pero lo dudaba de Zelo, que es más, no sabía para anda, pero él iba muy convencido de que sería fácil.

La cola para entrar estaba llena de parejas o grupos de amigos que también iban a pasar la tarde allí. Se pusieron a la cola, la cual no tardó mucho y en seguida estaban pagando su entrada. Tras hacerlo, pasaron a que les dieran sus botas de patinaje. Sentados sobre un banco se cambiaron los zapatos, donde Amber no dejaba de reír, cuando Zelo se puso en pie e intentó andar con aquellas botas que lo hacían parecer un pato.

Cogidos de la mano, avanzaron hasta la pista. Amber conseguía estar en pie, pero Zelo, le costaba mantenerse en pie, no tenía bastante equilibrio y cayó de culo en mitad de la pista.  La chica no podía parar de reír, pero mientras lo hacía, se acercó hasta él para ayudarlo a ponerse en pie, pero cayó junto a él. Ahora ambos soltaron una carcajada a la vez.

Pasaron la tarde, por allí, pero sobre todo en el suelo, bueno, eso Zelo. Se caía en cada momento, de diversas maneras. Se llevó por delante a una pareja y a unas muchachas las cuales se sonrojaron cuando cayó a su lado. Pero una de las veces que cayó, al lado de Amber, se enganchó a una de sus piernas.

-¡Zelo, suelta!

-¡No quiero!

-¡Que sueltes!

-¡Mía!

-¡Que me voy a caer!

-¡Mía, mía!

-¡Zelooo!

La gente los miraba divertidos, como ella arrastraba al chico que no cedía a soltar su pierna.

Pero alguien, al cual creían perdido, los observaba, no perdía detalle de lo que estaba sucediendo,  esa felicidad que tanto desprendían, un duraría tanto, él se encargaría de ello.

Cuando salieron, Amber y Zelo, sentían dolores por todo el cuerpo, pero lo habían pasado estupendamente. Sobre todo, era Zelo quien sentía más dolor, pero temía por unos grandes moratones en el trasero.

Entrelazaron sus dedos al agarrarse de la mano. Tenían pendiente una merienda, así que no se demoraron más en ir directos a una cafetería cercana. Se encontraba atestada de gente, pero encontraron una mesa libre, donde, se apresuraron por sentarse y que nadie se la robase antes de que llegaran.

-Voy a pedir algo, no tardo.

Amber vio como Zelo se alejaba hasta la barra, perdiéndose entre el bullicio de gente. Esperaba que no tardara mucho, no sabía porque, pero tenía una mala sensación, la cual no tardó mucho en cumplirse.

Por un momento, se descuidó, y alguien ocupó el asiento enfrente de ella, y no era Zelo. Contuvo el aliento por un momento. Hacía meses que no lo veía y no es que le entusiasmara hacerlo, preferiría que no.

-Buenas tardes, ¿qué hay de tu vida?

-¿Qué quieres Taemin?

-A ti.

-¿Perdón?

-Me has escuchado bien.

-Pero acabas de decir una estupidez, muy grande.

-No la he dicho.

-Pero lo has dicho ¿por qué?

-Porque uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde.

-Exactamente, lo has perdido, pero para siempre, no para cuando quieras tú.

Amber y Taemin se miraban fijamente, serios, retándose uno al otro con la mirada.  Ella no quería que estuviese allí, él ya formaba parte de su pasado, y ni por todo el oro del mundo, dejaría que volviese a su vida, ya que esta ahora estaba al lado de Zelo.

-Ya lo veremos.

-No se va a ver nada, Taemin, no eres nada ya.

-¿Conoces el dicho que donde hubo fuego, quedan cenizas?

-Pero yo las he barrido y tirado a la basura.

-Estás más hermosa.

-Vente, y olvídate de mí.

-¿Por qué? ¿Me tienes miedo?

-Ninguno.

-¿O vendrá tu novio, un crío, a decirme algo?

-No te confíes por la edad, puede llegar a ser mucho mejor que tú.

El silencio reinó por un momento sobre ellos, a pesar de todo el murmullo y ruido de la gente que los rodeaba. Taemin sonreía ladinamente, mientras recorría con la mirada la expresión del rostro de ella.

-No me da miedo tu noviocito.

-Pues ten miedo de mí.

-No me…

-¿Qué estás haciendo aquí?

Una voz cargada de rabia, hizo que ambos desviaran su mirada hacia un furioso Zelo que observaba fijamente a Taemin, con ira, la cual mantenía retenida como podía, no quería causar problemas es aquel lugar.

-Vaya, has aparecido –Taemin, sonrió divertido y orgulloso por la situación en la que se encontraba, creyéndose sí mismo es dominante de esta.- He venido a robarte a la novia.

En un abrir y cerrar de ojos, Zelo, agarraba por el cuello de la camisa a Taemin, casi levantándolo del suelo. Las tazas que llevaba en las manos, cayeron al suelo rotas, haciendo que la atención de los presentes estuviera en ellos dos.

-Vuelve a repetir eso, cobarde.

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